Cada vez que volteo y miro hacia atrás, presumo que es parte de un pasado que pudo ser y sencillamente no seguí. No me gusta hacerlo pero encuentro gozo y hago un reconocimiento de lo que soy, de lo que fuiste y lo que será…
Me dicen que estas allí, junto conmigo, pero es tan fallido tu encuentro que no sabré si tomo el camino correcto.
A veces me idealizo tu presencia, toda llena de aura celestial, tal vez como la prometida sin estar en nupcias o como una buena noticia aún sin manifestarse
Sigo volteando y recuerdo a todas ellas que pudiste ser, fueron muchas o pocas, eso solo lo sé.
Si te dejé, espero volverte a encontrar para que vuelvas a hacer conmigo lo que más me gustaba: tu compañía. Regocijarme en tu propio calor que emanas cada vez que me decías “te amo”, tu aliento fresco y sincero que proferiste después de nuestro último encuentro especial…
Acogerme otra vez en tu regazo para sentirme protegido como cuando era chico esperando ser correspondido con mimos y halagos haciéndome especial ese momento, haciendo sentir especial solo para ti porque solo con eso contaba…
Sentir tu corazón junto al mío cuando pedías consuelo abrazándome, rogando que no te soltara porque solo así podrías seguir viviendo, seguir confiando en alguien más. Podrías ser siendo tú misma, sin reparos, proseguir por el camino espinoso que en ese instante te hacía dudar…
Me decías que lo tenía todo, que poseía la respuesta exacta, me hacías sentir alguien fuera de lo común, especial, único, pero sin buscar mayores honores, tan solo una sonrisa tuya, un llanto de alegría, un arranque de felicidad, un sorpresivo beso robado; es a lo que me tenías acostumbrado. Decir que lo extraño no es verdad, decir que lo quiero tampoco, añoraría otra vez seguir por tu senda, pero no sé si volveré a estar junto a ti en tu camino porque fuiste un maravilloso recuerdo que solo me permite aprender sobre lo que puedo ofrecer…
Me abandonaste cuando estuve brindándote todo lo que tengo, reprimiste todo lo que había desarrollado. No te culpo si no supiste valorarlo. Habrá otra que puede ganárselo pero será difícil volver a renacer lo que sin querer, cortaste de raíz (aunque no del todo)...
No me diste la esperanza de volver y tenía la fe depositada en ella, solo te fuiste y dejaste un lastre que tuve que sortear para proseguir, buscando a ese alguien que estará a punto de descubrirlo...
No son palabras de reproche si no de manifiesto sentir por lo que fuiste y no serás, por lo que significaste y no supiste valorar (o no te lo dije), por lo que eres para mi pero no lo fui para ti… No te lo dije lo suficiente, ahora lo entiendo, no suelo caer en la verborrea del hombre que solo quiere manifestarlo a cada momento por su inseguridad porque en las muchas rehechuras de mis palabras, temí que te agobiaran. Estuve dudoso siempre de decirte y re-decirte lo que sentía pero me ofreciste un campo de acción particular donde no se permite mas que la continuidad de algo hermoso, nunca me preocupe de seguir en la senda de la rememoración constante porque siempre encontraba en ti algo nuevo. Estabas en total vanguardia y solo seguí mi propio instinto, debí seguir sin entender que lo que deseabas era que renueve todo lo que habíamos avanzado…
¿Dónde estas? ¿Qué es de ti?. A veces tus recuerdos me hacen sucumbir pero debo seguir incólume porque ya no me dan fuerza debido a que quiero regresar a esos días donde todo era ideal pero esos días no volverán, ahora cada uno de nosotros es otro y al mismo tiempo es el mismo. Saber que estas bien me bastará, saber que fui algo para ti, valdrá la pena, saber si miras al cielo y recuerdas lo que te dije me permite aún estar a tu lado, como conectados; o cuando fuimos a la playa por la noche y vimos el horizonte empezamos a hablar de lo infinito que es el mundo y de lo poco que nos importaba ese rato porque ya no existía esos límites o hitos, porque los límites los dejamos de lado y cada uno era de otro no un vecino sino éramos uno solo y que los infinitos se acabaron… Éramos uno solo, qué hermoso recuerdo, porque a solo eso se restringe y no rememoro momento tan cumbre que estábamos orates porque todo era realizable, todo se podía si ambos estábamos juntos, absortos en nuestra realidad. 
No tenía miedo durante esos días, no tenía vergüenza ni reparos, hiciste de mí una persona única. Solo cuando me dejaste retomé mi propia senda al cual me destinaba irreparablemente. Por qué no renaces y regresa el tiempo a ser como cuando esos días me transformabas en tu súper héroe favorito, en la idealización de tu alma gemela, porque para mi eras todo eso: mi universo, mi chica Bond, mi complemento…
Ahora ya no estas y quisiera saber de ti. No puedo mirar al pasado porque me hace daño y me lleno de nostalgia, me lleno a veces de lágrimas por lo que dejé, te llevaste algo de mi, cargaste contigo una parte importante pero felizmente aún puedo seguir ilusionándome, miro con cierto temor –porque duele- lo que fuimos y me da nostalgia y busco en otra persona lo que fui contigo aunque muchas veces me equivoco: Nadie como tú ni nadie como yo serán los mismos. Ante eso prefiero enfrentarme a lo que me ofrece la vida sin mirarte, solo recordándote… Pasé muchas penurias porque me volví alguien sin brío, mustio, calculador, insensible. No tengo temor en reconocerlo… Otras personas pagaron las consecuencias de mi nueva personalidad y les ofrezco una disculpa que no colmará el dolor que causé.
Eso es ahora lo que soy. Ahora me doy cuenta que puedo ser mejor que esa vez a tu lado, que esos interminables días porque para mi fueron solo días, no me interesa el tiempo, solo nombro lo que pasó. Espero que alguien me entienda como tú pero será difícil, nadie comparará tu calidez extrema, tu voz media ronquita que profería palabritas de alivio o tu aliento a veces de alcohol diciendo que todo es una porquería pero que conmigo eras distinta, que era tu niño y necesitaba de tus cuidados porque me enseñaste mucho más de lo que pudiste ofrecer y tomé enserio tus palabras. Contigo me volví una persona responsable, alguien que quería respeto y lo encontré, necesitaba de seguridad y solo cuando tomabas mi mano me transmitías toda tu confianza, lo que requería de alguien para no decaer y me recogías cada vez que me tropezaba, me aconsejabas sobre cómo afrontar los problemas porque eras mi guía para ese camino… Ahora soy lo que soy gracias a ti ¿por qué reprocharte algo? Si soy ahora lo que soy gracias a ti –lo repito a propósito porque siempre debo hacerlo.
Me imagino que cuando me dejaste, quizás estarías ya cansada, sentirías que yo estaba preparado, que ya no necesitaba de ti, que no tenía que estar todo el tiempo a tu lado. Craso error puesto que al principio no te entendía pero después me demostrabas con el tiempo y en los hechos que resultaba todo como me lo decías y deseaba seguir juntito a ti. Era momento de que me dejes libre. Tan solo sentí que me desprotegiste y no lo entendí… Eras medio enmarañada. Tuve que proseguir solo y me costó. Hoy por hoy cada cosa que menciono no puedo dejar de recordarte porque es todo lo que dejaste para mi, ¿No lo ves? ¿No lo entiendes? Fui antes un producto tuyo el cual hoy por hoy se sigue renovando y no será el mismo pero tu esencia perdura, tus cimientos están muy sólidos donde solo tuve que dar forma para ser la persona que soy… Me faltó mucho de ti, eso lo sé, siempre decías que era muy exigente y que te absorbía demasiado… Lo necesitaba. Ahora sé que te puedo enseñar. Esto es lo que soy, alguien que añora sin querer hacerlo y no me preocupa mucho el pasado cuando debería porque estoy forjado en tus ganas, en tu esperanza, en tu deseo, en tus ambiciones, en tus sueños, en tus recursos… Soy el mismo sin ahora serlo.
Lo que traigo a memoria son tus palabras que me sirven para comunicar a otras personas quienes no tuvieron el placer de estar contigo pues no hay necesidad porque no quisiera compartirte aunque no estés conmigo. Eres muchas veces tú en mí, conmigo; otra vez los dos en uno solo. Parafraseo tus expresiones y las conjugo con mi experiencia el cual surge una opinión muy detallista. Es lo que soy ahora por ti…
Todo lo que tengo para ti lo tienes muy bien merecido… Siempre serán insuficientes (bendita exigencia mía) porque el límite soy yo y mi objetivo serías tú… Gracias por brindarme lo que eres, no me atrevo a decírtelo con fragor pero deseo que lo imagines.
Esta canción de Silvio Rodriguez es sensacional...
